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Bobby Mcferrin demuestra el poder de la escala pentatonica
Este divertido video fue tomado durante una conferencia llevada a cabo en el marco del World Science Festival. La conferencia, con el título "Notas y neuronas: en busca del coro común", intentaba descifrar si nuestra respuesta a la música viene "de fábrica", o si está culturalmente determinada, y si la reacción al ritmo y la melodía es universal o influenciada por el medio ambiente.
En ese contexto, Bobby McFerrin llevó a cabo este experimento.
En ese contexto, Bobby McFerrin llevó a cabo este experimento.
Al iniciar el video, Mc Ferrin dice: "hablando de expectativas... expectativas..."
Luego de la performance, dice "lo que me resulta más interesante de esto es que no importa dónde esté, donde sea, todas las audiencias lo entienden... No importa donde... Es la escala pentatónica..."
El otro conferencista le responde: "si buscas trabajo en neurociencias..."
fuente
Música clásica con los ojos brillantes
Benjamin Zander es un director de orquesta británico-americano. Es el director de la orquesta de la Filarmónica de Londres y miembro del Conservatorio de Nueva Inglaterra. En esta conferencia, Benjamen Zander ofrece agudos comentarios sobre el significado del liderazgo y la entrega, en una magnífica demostración de cómo la apreciación atenta puede dar al oyente toda la riqueza de la música clásica. Esta charla fue dada en Monterey, California en febrero del 2008, en la conferencia anual de Tecnología, Entretenimiento y Diseño (TED).
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¿Matan las escuelas la creatividad?
Versión subtitulada del vídeo "Do schools kill creativity?" donde Sir Ken Robinson, en las TED (Technology, Entertainment, Design) Conferences habla de cómo la educación que se imparte en las escuelas mata la creatividad.
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Enseñanzas eléctricas
IMA SANCHÍS - 27/02/2009
"Las emociones afectan a nuestra genética"
Ha investigado y ha profundizado en diferentes campos de la ciencia (geometría, física, lenguaje, consciencia, geobiología, biología y matemáticas) en busca de leyes físicas que se funden con la espiritualidad. Es conocido mundialmente por ser el primero en relacionar el fractal con el origen de la gravedad y por sus teorías científicas que muestran cómo la ciencia da origen a la consciencia: "Las enseñanzas espirituales son enseñanzas eléctricas y la iluminación es pura física a nuestro alcance". Sobre él, Darren Aronofsky realizó (1998) la película Pi, fe en el caos. Mañana hablará en CaixaForum (ciclo Binomis), acompañado de un espectáculo de música y ciencia a cargo de Ràdio Evolució.
Dan Winter, físico, psicofisiólogo, músico, investigador poligráfico, analista de sistemas IBM
56 años. Nací en Nueva York y vivo en el campo, en el sur de Francia. Tengo pareja. El éxtasis, la felicidad, las experiencias pico... son absolutamente necesarios para la salud y son pura física. Mis conocimientos como ingeniero eléctrico conforman mi idea religiosa
¿Sabe esa aureola que les ponen a los santos...? Es pura ciencia.
¿Se puede ver y medir?
Uno de mis colegas, el profesor Konstantin Korotkov, catedrático de la Universidad de San Petersburgo, ha creado un aparato, el GDV (visualización por descarga de gas), que conectado a la punta de los dedos y a un ordenador muestra el aura de todo el cuerpo; es decir, el campo energético.
¿. ..?
Están utilizándolo ya más de 10.000 médicos, incluida la asociación médica estadounidense. Con el GDV obtenemos información sobre el estado físico y psicológico del paciente. Nos permite abordar un nuevo nivel del ser humano, el energético.
Póngame un ejemplo concreto de lo que puede medir el GDV.
La empatía entre las personas: vemos cómo el aura de las parejas bien avenidas se mueve entre los dos cuerpos; y también cómo la gente que toma drogas, legales o ilegales, tiene agujeros en su aura.
¿Y usted investiga con eso?
Sí. Entre otras cosas, con lo que ocurre con el aura tras la muerte.
Creo que tendremos que ir despacio.
Cuando morimos, el campo eléctrico, o lo que llamamos vida, sale del cuerpo. Las constantes de Kluver (un científico que se dedicó a investigar las experiencias cercanas a la muerte) es lo que la gente suele ver cuando muere. Se trata de un patrón de simetrías.
¿Todos ven lo mismo?
Sí, primero ven una rejilla, luego una especie de telaraña, un túnel y finalmente una espiral. Lo que hemos descubierto es que esos cuatro pasos se corresponden con la geometría de pliegues de nuestro ADN.
¿Y?
Nosotros somos un colectivo de 3 billones de células, y probablemente cuando morimos nuestro campo electromagnético se va hacia el centro de cada una de esas células, nuestro ADN, para luego salir de nuestro cuerpo. Adónde llegue después depende del grado de fractalidad del entorno en que morimos y de nuestra preparación; puede llegar a cualquier punto del universo.
Defíname fractalidad.
Una rosa, un helecho, una piña, las muñecas rusas…, es decir: el interior tiene exactamente la misma forma que el exterior, y eso es lo que produce la fuerza centrante, la implosión, lo que provoca que todo se mantenga alrededor de un centro, incluido nuestro campo electromagnético. En realidad, la fractalidad es lo que genera la gravedad.
¿Todo se pliega sobre sí mismo?
Si, sólo existe una forma que se comprime infinitamente. Imagine un pequeño chip en el que cabe toda la información del cosmos; eso es lo que llamamos vacío, que en realidad alberga toda la energía del universo.
Nuestro campo magnético va variando... ¿en función de qué?
Lo que comemos, dónde nos encontramos y cómo nos movemos. Un edificio metálico y cuadrado es lo opuesto a fractalidad. Pero durante una experiencia cumbre, las ondas cerebrales generan la proporción aura.
... Que obedece toda la naturaleza.
Sí, desde una caracola hasta las galaxias, desde nuestro propio cuerpo hasta los átomos; todo tiene la misma proporción: es el punto de unión de nuestro universo, el camino de la unidad, el número phi.
¿Phi o Pi?
Pi es la constante que permite pasar de la línea al círculo, y phi nos permite pasar del círculo a la espiral, reentrando en ella misma. Es lo que llamamos autoconsciencia.
El personaje Max Cohen, de la película Pi, fe en el caos, ¿se inspira en usted?
Sí, pero debería haberse llamado phi y no pi, el productor le cambió el título en el último momento. La película describe cómo todo está compuesto de espirales y expone paralelismos directos de mi vida.
¿Y ahora qué le ocupa?
La bio-retroalimentación, que nos ha permitido discriminar las emociones en términos eléctricos, de ahí mi expresión emoción coherente. Eso ha inspirado notables investigaciones.
¿Con algún resultado revelador?
Se midió, de un modo totalmente replicable, que el efecto de la ordenación coherente de los armónicos del corazón en los momentos de compasión o amor causaba una repercusión en el trenzado del ADN.
¿Qué significa eso?
Que las emociones afectan directamente a nuestra genética. Y tiene diversas aplicaciones: en estos momentos, con mi equipo de Inglaterra estamos buscando campos eléctricos bioactivos.
¿Qué es eso?
Sabemos que una pirámide o un dolmen pueden afectar a la germinación de semillas, e investigamos cómo crear un campo eléctrico que prevenga el envejecimiento..., lo opuesto a vivir en edificios y ciudades como los nuestros. Todos los edificios sagrados están construidos siguiendo la proporción áurea, de manera que generan un campo eléctrico que facilita el crecimiento, y eso hoy podemos medirlo.
¿Tenemos que cambiar de vida?
Las enseñanzas espirituales son, en el fondo, enseñanzas eléctricas. Sólo tenemos que crear entornos más fractales, comer comida fractal y hacer ejercicios que nos armonicen con el exterior, así nos llenaremos de vida y consciencia.
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"Las emociones afectan a nuestra genética"
Ha investigado y ha profundizado en diferentes campos de la ciencia (geometría, física, lenguaje, consciencia, geobiología, biología y matemáticas) en busca de leyes físicas que se funden con la espiritualidad. Es conocido mundialmente por ser el primero en relacionar el fractal con el origen de la gravedad y por sus teorías científicas que muestran cómo la ciencia da origen a la consciencia: "Las enseñanzas espirituales son enseñanzas eléctricas y la iluminación es pura física a nuestro alcance". Sobre él, Darren Aronofsky realizó (1998) la película Pi, fe en el caos. Mañana hablará en CaixaForum (ciclo Binomis), acompañado de un espectáculo de música y ciencia a cargo de Ràdio Evolució.
Dan Winter, físico, psicofisiólogo, músico, investigador poligráfico, analista de sistemas IBM
56 años. Nací en Nueva York y vivo en el campo, en el sur de Francia. Tengo pareja. El éxtasis, la felicidad, las experiencias pico... son absolutamente necesarios para la salud y son pura física. Mis conocimientos como ingeniero eléctrico conforman mi idea religiosa
¿Sabe esa aureola que les ponen a los santos...? Es pura ciencia.
¿Se puede ver y medir?
Uno de mis colegas, el profesor Konstantin Korotkov, catedrático de la Universidad de San Petersburgo, ha creado un aparato, el GDV (visualización por descarga de gas), que conectado a la punta de los dedos y a un ordenador muestra el aura de todo el cuerpo; es decir, el campo energético.
¿. ..?
Están utilizándolo ya más de 10.000 médicos, incluida la asociación médica estadounidense. Con el GDV obtenemos información sobre el estado físico y psicológico del paciente. Nos permite abordar un nuevo nivel del ser humano, el energético.
Póngame un ejemplo concreto de lo que puede medir el GDV.
La empatía entre las personas: vemos cómo el aura de las parejas bien avenidas se mueve entre los dos cuerpos; y también cómo la gente que toma drogas, legales o ilegales, tiene agujeros en su aura.
¿Y usted investiga con eso?
Sí. Entre otras cosas, con lo que ocurre con el aura tras la muerte.
Creo que tendremos que ir despacio.
Cuando morimos, el campo eléctrico, o lo que llamamos vida, sale del cuerpo. Las constantes de Kluver (un científico que se dedicó a investigar las experiencias cercanas a la muerte) es lo que la gente suele ver cuando muere. Se trata de un patrón de simetrías.
¿Todos ven lo mismo?
Sí, primero ven una rejilla, luego una especie de telaraña, un túnel y finalmente una espiral. Lo que hemos descubierto es que esos cuatro pasos se corresponden con la geometría de pliegues de nuestro ADN.
¿Y?
Nosotros somos un colectivo de 3 billones de células, y probablemente cuando morimos nuestro campo electromagnético se va hacia el centro de cada una de esas células, nuestro ADN, para luego salir de nuestro cuerpo. Adónde llegue después depende del grado de fractalidad del entorno en que morimos y de nuestra preparación; puede llegar a cualquier punto del universo.
Defíname fractalidad.
Una rosa, un helecho, una piña, las muñecas rusas…, es decir: el interior tiene exactamente la misma forma que el exterior, y eso es lo que produce la fuerza centrante, la implosión, lo que provoca que todo se mantenga alrededor de un centro, incluido nuestro campo electromagnético. En realidad, la fractalidad es lo que genera la gravedad.
¿Todo se pliega sobre sí mismo?
Si, sólo existe una forma que se comprime infinitamente. Imagine un pequeño chip en el que cabe toda la información del cosmos; eso es lo que llamamos vacío, que en realidad alberga toda la energía del universo.
Nuestro campo magnético va variando... ¿en función de qué?
Lo que comemos, dónde nos encontramos y cómo nos movemos. Un edificio metálico y cuadrado es lo opuesto a fractalidad. Pero durante una experiencia cumbre, las ondas cerebrales generan la proporción aura.
... Que obedece toda la naturaleza.
Sí, desde una caracola hasta las galaxias, desde nuestro propio cuerpo hasta los átomos; todo tiene la misma proporción: es el punto de unión de nuestro universo, el camino de la unidad, el número phi.
¿Phi o Pi?
Pi es la constante que permite pasar de la línea al círculo, y phi nos permite pasar del círculo a la espiral, reentrando en ella misma. Es lo que llamamos autoconsciencia.
El personaje Max Cohen, de la película Pi, fe en el caos, ¿se inspira en usted?
Sí, pero debería haberse llamado phi y no pi, el productor le cambió el título en el último momento. La película describe cómo todo está compuesto de espirales y expone paralelismos directos de mi vida.
¿Y ahora qué le ocupa?
La bio-retroalimentación, que nos ha permitido discriminar las emociones en términos eléctricos, de ahí mi expresión emoción coherente. Eso ha inspirado notables investigaciones.
¿Con algún resultado revelador?
Se midió, de un modo totalmente replicable, que el efecto de la ordenación coherente de los armónicos del corazón en los momentos de compasión o amor causaba una repercusión en el trenzado del ADN.
¿Qué significa eso?
Que las emociones afectan directamente a nuestra genética. Y tiene diversas aplicaciones: en estos momentos, con mi equipo de Inglaterra estamos buscando campos eléctricos bioactivos.
¿Qué es eso?
Sabemos que una pirámide o un dolmen pueden afectar a la germinación de semillas, e investigamos cómo crear un campo eléctrico que prevenga el envejecimiento..., lo opuesto a vivir en edificios y ciudades como los nuestros. Todos los edificios sagrados están construidos siguiendo la proporción áurea, de manera que generan un campo eléctrico que facilita el crecimiento, y eso hoy podemos medirlo.
¿Tenemos que cambiar de vida?
Las enseñanzas espirituales son, en el fondo, enseñanzas eléctricas. Sólo tenemos que crear entornos más fractales, comer comida fractal y hacer ejercicios que nos armonicen con el exterior, así nos llenaremos de vida y consciencia.
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Nuestro cuerpo es puro ritmo
NATALIA ERES, ONCÓLOGA
IMA SANCHÍS - 12/02/2005
Tengo 37 años. Nací en Lleida y vivo en Barcelona. Me licencié en Medicina y me especialicé en Oncología Médica, pero durante toda la especialidad me dediqué a explorar medicinas complementarias. Hice un posgrado de Acupuntura y otro posgrado de Homeopatía. Dirijo una unidad de medicina integrativa. Para mí, Cristo era un sanador.
Usted tiene un cáncer localizado. El oncólogo le propone extirpar el tumor y, para prevenir las recaídas, recibirá radioterapia y quimioterapia. -Así actúa la oncología clásica. -Es un enfoque un tanto bélico y reduccionista: trata aquella parte del cuerpo del individuo localizada en un espacio determinado, objetivable y medible.
-¿Y?
-Que nuestro organismo es un ecosistema. Somos sistemas de procesamiento de información. Mantenemos un intercambio con nuestro exterior a través de lo que comemos, respiramos, sentimos, pensamos y hacemos. Ylo mismo ocurre en nuestro interior, donde funcionamos como una sociedad. Nuestro cuerpo mantiene relaciones entre sus tejidos.
-¿Nuestras células se comunican entre sí?
-Claro y, a su vez, se relacionan con nuestras partes más sutiles como la emocional o la mental, que no por ser más difícilmente cuantificables son menos protagonistas en nuestro modo de enfermar.
-¿El cáncer es un problema de comunicación interior?
-Una célula enferma de cáncer es una entidad viva que ha perdido sus marcos de referencia, ya no sintoniza con su entorno. Ha perdido su ritmo de división y ha empezado a funcionar con sus propios factores de crecimiento.
-¿La célula ha perdido el ritmo, dice usted?
-Avances recientes en algunas disciplinas científicas, como la neuropsicoinmunología, nos hablan de la existencia de fenómenos de sincronización entre diversos ritmos existentes en nuestro cuerpo, como el ritmo cardiaco, nuestras ondas cerebrales, nuestra respiración...; y cómo este acoplamiento de ritmos repercute en el correcto funcionamiento de todo nuestro ser.
-¿Redes de comunicación internas?
-Sí, redes que se imbrican entre sí, y velan por el buen funcionamiento de nuestros órganos y otras actividades esenciales como la calidad del sueño o la capacidad de regeneración de los tejidos.
-¿Y qué tienen que ver con el cáncer?
-Las células, en su patrón de división, tienen un intervalo específico durante el cual deciden si continúan su ciclo o no. Estudios realizados con tejidos y cultivos celulares muestran cómo al someter una célula o un tejido a estrés (poca nutrición, contaminación del medio...) reaccionan con un estado de alarma que les lleva a acelerar la división celular.
-¿De nuevo el ritmo?
-Sí. Entre una célula y usted no hay tanta diferencia: somos seres de relación.
-¿Qué otras redes de comunicación operan en nosotros?
-El sistema inmunitario. Los linfocitos y las células dendríticas vigilan el ritmo de proliferación de nuestras propias células y su relación con el tejido donde están inmersas. Mantienen con el entorno que las sostiene y alimenta innumerables relaciones, pero en lugar de comunicarse con palabras, lo hacen a través de mediadores químicos.
-Entonces, ¿el sistema inmunitario es como un pequeño cerebro?
-Sí, el sistema inmunitario tiene memoria, y dispone de gran variedad de sustancias que utiliza para comunicarse a distancia: las citokinas y los interferones. En estudios efectuados con personas sometidas a situaciones estresantes o generadoras de emociones como miedo o tristeza mantenidas durante largo tiempo, se ha observado que se deprime el tono de este sistema y se altera su función.
-¿Lo que sentimos y pensamos puede influir en la forma de evolución de un cáncer?
-Por supuesto, por eso es importante no tratar únicamente el tumor, hay que recuperar la salud global: física y mental. El pacien-te debe acceder a su sistema emocional. Y también hay que tener en cuenta el entorno.
IMA SANCHÍS - 12/02/2005
Tengo 37 años. Nací en Lleida y vivo en Barcelona. Me licencié en Medicina y me especialicé en Oncología Médica, pero durante toda la especialidad me dediqué a explorar medicinas complementarias. Hice un posgrado de Acupuntura y otro posgrado de Homeopatía. Dirijo una unidad de medicina integrativa. Para mí, Cristo era un sanador.
Usted tiene un cáncer localizado. El oncólogo le propone extirpar el tumor y, para prevenir las recaídas, recibirá radioterapia y quimioterapia. -Así actúa la oncología clásica. -Es un enfoque un tanto bélico y reduccionista: trata aquella parte del cuerpo del individuo localizada en un espacio determinado, objetivable y medible.
-¿Y?
-Que nuestro organismo es un ecosistema. Somos sistemas de procesamiento de información. Mantenemos un intercambio con nuestro exterior a través de lo que comemos, respiramos, sentimos, pensamos y hacemos. Ylo mismo ocurre en nuestro interior, donde funcionamos como una sociedad. Nuestro cuerpo mantiene relaciones entre sus tejidos.
-¿Nuestras células se comunican entre sí?
-Claro y, a su vez, se relacionan con nuestras partes más sutiles como la emocional o la mental, que no por ser más difícilmente cuantificables son menos protagonistas en nuestro modo de enfermar.
-¿El cáncer es un problema de comunicación interior?
-Una célula enferma de cáncer es una entidad viva que ha perdido sus marcos de referencia, ya no sintoniza con su entorno. Ha perdido su ritmo de división y ha empezado a funcionar con sus propios factores de crecimiento.
-¿La célula ha perdido el ritmo, dice usted?
-Avances recientes en algunas disciplinas científicas, como la neuropsicoinmunología, nos hablan de la existencia de fenómenos de sincronización entre diversos ritmos existentes en nuestro cuerpo, como el ritmo cardiaco, nuestras ondas cerebrales, nuestra respiración...; y cómo este acoplamiento de ritmos repercute en el correcto funcionamiento de todo nuestro ser.
-¿Redes de comunicación internas?
-Sí, redes que se imbrican entre sí, y velan por el buen funcionamiento de nuestros órganos y otras actividades esenciales como la calidad del sueño o la capacidad de regeneración de los tejidos.
-¿Y qué tienen que ver con el cáncer?
-Las células, en su patrón de división, tienen un intervalo específico durante el cual deciden si continúan su ciclo o no. Estudios realizados con tejidos y cultivos celulares muestran cómo al someter una célula o un tejido a estrés (poca nutrición, contaminación del medio...) reaccionan con un estado de alarma que les lleva a acelerar la división celular.
-¿De nuevo el ritmo?
-Sí. Entre una célula y usted no hay tanta diferencia: somos seres de relación.
-¿Qué otras redes de comunicación operan en nosotros?
-El sistema inmunitario. Los linfocitos y las células dendríticas vigilan el ritmo de proliferación de nuestras propias células y su relación con el tejido donde están inmersas. Mantienen con el entorno que las sostiene y alimenta innumerables relaciones, pero en lugar de comunicarse con palabras, lo hacen a través de mediadores químicos.
-Entonces, ¿el sistema inmunitario es como un pequeño cerebro?
-Sí, el sistema inmunitario tiene memoria, y dispone de gran variedad de sustancias que utiliza para comunicarse a distancia: las citokinas y los interferones. En estudios efectuados con personas sometidas a situaciones estresantes o generadoras de emociones como miedo o tristeza mantenidas durante largo tiempo, se ha observado que se deprime el tono de este sistema y se altera su función.
-¿Lo que sentimos y pensamos puede influir en la forma de evolución de un cáncer?
-Por supuesto, por eso es importante no tratar únicamente el tumor, hay que recuperar la salud global: física y mental. El pacien-te debe acceder a su sistema emocional. Y también hay que tener en cuenta el entorno.
Entendimiento
Por primera vez en Catalunya y en España, ayer, viernes, se reunieron médicos oncólogos y médicos que se dedican a tratar pacientes con terapias no convencionales para colaborar en un esfuerzo común: ayudar mejor a los enfermos con cáncer. Las jornadas se han organizado conjuntamente por el Col·legi de Metges de Barcelona y la asociación catalana para la investigación oncológica Across. Al certamen han acudido médicos de Gran Bretaña y Suecia que en los hospitales ya integran medicinas convencionales y medicinas complementarias en oncología. La idea es crear un compromiso de trabajo conjunto entre los oncólogos y los médicos que trabajan en terapias complementarias tanto en investigación como en clínica
La música repara la actividad neuronal
MICHEAL THAUT · neurólogo y músico
VÍCTOR-M. AMELA - 11/02/2008
Thaut cierra los ojos para responder a cada pregunta. Es como si estuviese siguiendo la música que generan sus palabras a medida que brotan de entre los pliegues del cerebro. Thaut estuvo hablando de música y neurociencia en el marco de la exposición Física y música, vibraciones para el alma,en Cosmo-Caixa. Thaut es doctor en Música por la Universidad de Michigan y es neurocientífico por la Universidad de Colorado. Ha sido violinista profesional durante una época de su vida, y aún toca cuando puede. Me hubiera gustado verle empuñando su violín en esta foto, pero me dice que no lo ha traído, que esta vez ha venido aquí sólo como científico. La música, en sus manos, es una medicina.
Tengo 55 años. Nací en Hamburgo y vivo en Canadá. Soy neurocientífico y violinista. Soy investigador en terapia musical, vicepresidente de la Sociedad Internacional para la Música y la Medicina. Estoy casado y tengo tres hijos pequeños. Soy progresista. Soy protestante
¿Suena la Tierra al moverse en el espacio?
Algún sonido hará... La elíptica de su órbita es proporcional a los tonos musicales...
¿Suenan los átomos al moverse? ¿Y las células?
La música es vibración, y todo vibra...
¿Somos música?
La música es un lenguaje, un lenguaje comprensible por el cerebro humano. Un idioma cerebral. Como todo arte. Antes del cerebro ya cantaban pájaros.
Y las ballenas emitían sonidos. Y ciertos insectos. Sonidos complejos que pueden sonarnos a música. ¡Códigos de comunicación!
¿Comunicación antes que arte?
El pensamiento simbólico es arte y es comunicación. Y, en el ser humano, pura biología: un bebé de poco más de un año es ya artista.
¿Un bebé?
Desde bebés cantamos, podemos pintar... Y luego los enviamos a la escuela, a coartarles.
¿Todos somos músicos de nacimiento?
Sí! Si no, no oiríamos la música.
¿Desde cuándo hacemos música?
Conocemos vestigios de flauta de hueso de hace 50.000 años.
¿Qué efecto produce la música en el ser humano?
Produce emociones y acciones. Sentimos placer, tristeza... y, a la vez, activa estructuras cerebrales que rigen el sistema motor.
¿Por eso bailamos? Sí. Y por eso puede ayudarnos la música a superar ciertas disfunciones neuromotoras.
¿Qué disfunciones?
Las provocadas por infartos cerebrales, por parkinson... Se trata de lesiones neuronales que provocan un notable descontrol motriz, lentitud y asimetría en los movimientos…
¿Y la música ayuda a recuperarlos?
Sí. Los códigos temporales de la música refuerzan las áreas cerebrales motoras: he diseñado ejercicios con patrones musicales que ayudan a centrar la atención, fortalecen la memoria y potencian el control cognitivo.
¿Se trata de música rítmica?
Patrones rítmico-melódicos. Imprimen un fuerte código fisiológico neuronal, de modo que enfermos hemipléjicos reaprenden más fácilmente a sincronizar movimientos, recuperan antes su capacidad de caminar.
¿Qué mecanismos fisiológicos activa?
La música, a través de las neuronas del sistema auditivo, excita a las neuronas motoras, con las que están conectadas. Por eso los ejércitos tienen banda... La música incita a movernos, sí. Usemos esto para sanar, no para matar.
¿En qué otros casos la música puede ser terapéutica?
En esquizofrenias: ayuda al control cognitivo. En depresiones: ayuda a reorganizar pensamientos y sensaciones. En afasias (pérdida del habla, parcial o total), en niños con retrasos en el habla... Es curioso: ¡pueden decir cantando lo que no pueden decir hablando! Cultivando el canto con ciertas melodías cercanas a las inflexiones del habla…, podemos ayudarles a hablar.
¿Un traumatismo craneal puede provocar pérdida del habla?
Sí, eso sucede tras accidentes de coche. Estos ejercicios musicales aceleran también la reparación de la actividad neuronal.
¿Y en casos de coma? ¿O es absurdo?
En casos de coma no hay nada absurdo, porque no sabemos qué información es capaz de procesar ese cerebro...
¿Es útil para un bebé hacerle escuchar música o no sirve para nada?
Ya en el útero materno madura su sistema auditivo: el feto oye. El cerebro está predispuesto a cualquier música.
¿Beethoven, Bach, Mozart...?
Ja, ja... Cualquier música. ¡El efecto Mozart no existe!
¿Qué era lo del efecto Mozart? Se decía que escuchar ciertas composiciones de Mozart acrecentaba la inteligencia. Hemos comprobado que no es así. Pero sí es cierto que la música y las artes estimulan el desarrollo neuronal del niño. Somos artistas de nacimiento, me dice.
Sí. Tendemos a considerar el arte un artefacto cultural accesible sólo a algunos dotados. ¡Terrible malentendido! El arte es juego, es para todos.
¿Usted juega?
Toco el violín en mi grupo Folk Chamber Ensemble. Toco música folk y de cámara siempre que puedo.
¿Cuál es su compositor predilecto?
Bach. Qué fenómeno: cada lunes, escribía su misa del domingo siguiente. ¡Y todas buenas, buenísimas! Nadie le ha igualado en cantidad y calidad.
¿Cómo sería el cerebro de ese hombre?
Qué interesante hubiera sido estudiar en plena actividad sus circuitos neuronales, con escáner, tomografías...
¿Cuál es su pieza favorita de Bach?
Su Misa en be menor.Siento un placer increíble escuchándola. Soy un poco sinestésico: escuchando música tengo impresiones tridimensionales. La sinestesia consiste en que un estímulo sensorial excita percepciones propias de otros sentidos.
¿Y puede la música ser también un excitante sexual?
La música facilita la asociación de sensaciones, y eso ya dependerá de cada persona...
¿Y es verdad que la música estimula a las vacas a dar más leche?
Eso sí está comprobado: si las vacas escuchan música clásica, producen más leche que si les pones un rock.
VÍCTOR-M. AMELA - 11/02/2008
Thaut cierra los ojos para responder a cada pregunta. Es como si estuviese siguiendo la música que generan sus palabras a medida que brotan de entre los pliegues del cerebro. Thaut estuvo hablando de música y neurociencia en el marco de la exposición Física y música, vibraciones para el alma,en Cosmo-Caixa. Thaut es doctor en Música por la Universidad de Michigan y es neurocientífico por la Universidad de Colorado. Ha sido violinista profesional durante una época de su vida, y aún toca cuando puede. Me hubiera gustado verle empuñando su violín en esta foto, pero me dice que no lo ha traído, que esta vez ha venido aquí sólo como científico. La música, en sus manos, es una medicina.
Tengo 55 años. Nací en Hamburgo y vivo en Canadá. Soy neurocientífico y violinista. Soy investigador en terapia musical, vicepresidente de la Sociedad Internacional para la Música y la Medicina. Estoy casado y tengo tres hijos pequeños. Soy progresista. Soy protestante
¿Suena la Tierra al moverse en el espacio?
Algún sonido hará... La elíptica de su órbita es proporcional a los tonos musicales...
¿Suenan los átomos al moverse? ¿Y las células?
La música es vibración, y todo vibra...
¿Somos música?
La música es un lenguaje, un lenguaje comprensible por el cerebro humano. Un idioma cerebral. Como todo arte. Antes del cerebro ya cantaban pájaros.
Y las ballenas emitían sonidos. Y ciertos insectos. Sonidos complejos que pueden sonarnos a música. ¡Códigos de comunicación!
¿Comunicación antes que arte?
El pensamiento simbólico es arte y es comunicación. Y, en el ser humano, pura biología: un bebé de poco más de un año es ya artista.
¿Un bebé?
Desde bebés cantamos, podemos pintar... Y luego los enviamos a la escuela, a coartarles.
¿Todos somos músicos de nacimiento?
Sí! Si no, no oiríamos la música.
¿Desde cuándo hacemos música?
Conocemos vestigios de flauta de hueso de hace 50.000 años.
¿Qué efecto produce la música en el ser humano?
Produce emociones y acciones. Sentimos placer, tristeza... y, a la vez, activa estructuras cerebrales que rigen el sistema motor.
¿Por eso bailamos? Sí. Y por eso puede ayudarnos la música a superar ciertas disfunciones neuromotoras.
¿Qué disfunciones?
Las provocadas por infartos cerebrales, por parkinson... Se trata de lesiones neuronales que provocan un notable descontrol motriz, lentitud y asimetría en los movimientos…
¿Y la música ayuda a recuperarlos?
Sí. Los códigos temporales de la música refuerzan las áreas cerebrales motoras: he diseñado ejercicios con patrones musicales que ayudan a centrar la atención, fortalecen la memoria y potencian el control cognitivo.
¿Se trata de música rítmica?
Patrones rítmico-melódicos. Imprimen un fuerte código fisiológico neuronal, de modo que enfermos hemipléjicos reaprenden más fácilmente a sincronizar movimientos, recuperan antes su capacidad de caminar.
¿Qué mecanismos fisiológicos activa?
La música, a través de las neuronas del sistema auditivo, excita a las neuronas motoras, con las que están conectadas. Por eso los ejércitos tienen banda... La música incita a movernos, sí. Usemos esto para sanar, no para matar.
¿En qué otros casos la música puede ser terapéutica?
En esquizofrenias: ayuda al control cognitivo. En depresiones: ayuda a reorganizar pensamientos y sensaciones. En afasias (pérdida del habla, parcial o total), en niños con retrasos en el habla... Es curioso: ¡pueden decir cantando lo que no pueden decir hablando! Cultivando el canto con ciertas melodías cercanas a las inflexiones del habla…, podemos ayudarles a hablar.
¿Un traumatismo craneal puede provocar pérdida del habla?
Sí, eso sucede tras accidentes de coche. Estos ejercicios musicales aceleran también la reparación de la actividad neuronal.
¿Y en casos de coma? ¿O es absurdo?
En casos de coma no hay nada absurdo, porque no sabemos qué información es capaz de procesar ese cerebro...
¿Es útil para un bebé hacerle escuchar música o no sirve para nada?
Ya en el útero materno madura su sistema auditivo: el feto oye. El cerebro está predispuesto a cualquier música.
¿Beethoven, Bach, Mozart...?
Ja, ja... Cualquier música. ¡El efecto Mozart no existe!
¿Qué era lo del efecto Mozart? Se decía que escuchar ciertas composiciones de Mozart acrecentaba la inteligencia. Hemos comprobado que no es así. Pero sí es cierto que la música y las artes estimulan el desarrollo neuronal del niño. Somos artistas de nacimiento, me dice.
Sí. Tendemos a considerar el arte un artefacto cultural accesible sólo a algunos dotados. ¡Terrible malentendido! El arte es juego, es para todos.
¿Usted juega?
Toco el violín en mi grupo Folk Chamber Ensemble. Toco música folk y de cámara siempre que puedo.
¿Cuál es su compositor predilecto?
Bach. Qué fenómeno: cada lunes, escribía su misa del domingo siguiente. ¡Y todas buenas, buenísimas! Nadie le ha igualado en cantidad y calidad.
¿Cómo sería el cerebro de ese hombre?
Qué interesante hubiera sido estudiar en plena actividad sus circuitos neuronales, con escáner, tomografías...
¿Cuál es su pieza favorita de Bach?
Su Misa en be menor.Siento un placer increíble escuchándola. Soy un poco sinestésico: escuchando música tengo impresiones tridimensionales. La sinestesia consiste en que un estímulo sensorial excita percepciones propias de otros sentidos.
¿Y puede la música ser también un excitante sexual?
La música facilita la asociación de sensaciones, y eso ya dependerá de cada persona...
¿Y es verdad que la música estimula a las vacas a dar más leche?
Eso sí está comprobado: si las vacas escuchan música clásica, producen más leche que si les pones un rock.
Con buena música, las vacas dan más leche
Jordi Jauset, investigador en la Ramon Llull de efectos y aplicaciones científicas del sonido
IMA SANCHÍS - 08/12/2008
Nací en Lleida y vivo en Sant Cugat. Estoy casado y tengo dos hijos. Soy ingeniero en Telecomunicaciones y doctor en Comunicación. Profesor de la Universitat Ramon Llull. Con mis seis hermanos tuvimos un grupo musical de acordeones. Di mi primer concierto a los 5 años
Mi bisabuelo tocaba el acordeón, mi abuelo el saxofón y mi padre hizo la carrera de piano, aunque no se dedicó.
Pero decidió que sus hijos serían músicos.
Sí, a los 3 años nos enseñaba solfeo y a los 6 nos inscribía en el conservatorio. Pronto fuimos una troupe de seis niños de entre 5 y 12 años que tocaban el acordeón, instrumento del que mi padre estaba enamorado, y no lo hacíamos mal: recibimos primeros premios en Francia, Italia, Holanda, Alemania, Finlandia y Bélgica.
La familia Trapp española.
Así nos llamaba. Una de las actuaciones que mi padre me encomendaba, emulando a Mozart, era interpretar al piano una obra conocida con los ojos vendados y con el teclado cubierto con un pañuelo de seda.
Pero la vida le llevó por otro camino.
Sí, hasta que hace cuatro años, a raíz de una situación laboral complicada e injusta, tuve una crisis personal y decidí que a partir de entonces iba a hacer más cosas que me gustaran y a reducir las obligaciones.
¿Y recordó lo bien que se lo pasaba con la música?
Sí, pero la gran pregunta fue: ¿qué habilidades he desarrollado hasta hoy? Entre otras, la investigación. Así junté ambas cosas: estudié ingeniería biomédica y decidí dedicarme a los efectos y aplicaciones científicas del sonido y la música como herramienta terapéutica.
¿Y qué ha averiguado?
El efecto indiscutible y comprobado de la música en los seres vivos, tanto en vegetales como en animales y, por supuesto, en humanos.
¿Vegetales, dice?
La música en invernaderos de semillas influye en una germinación más rápida y de mayor calidad. Y es sobradamente conocido el experimento con las vacas.
Cuénteme.
Se comprobó que las vacas de vaquerías próximas a aeropuertos, sometidas a niveles elevados de ruido, dan menos leche, y que las vacas de establecimientos amenizados con una selección de música clásica incrementan su producción; pero eso es viejo.
Viejo pero sorprendente.
En la actualidad, la musicoterapia se aplica con excelentes resultados en los campos de la educación (parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, hiperactividad...), geriatría (alzheimer, parkinson, enfermos terminales, demencia senil), salud mental, trastornos de alimentación, traumas por abusos..., y también resulta eficaz para la recuperación de las personas afectadas por un infarto cerebral. Hay cientos de publicaciones que avalan lo que le estoy diciendo.
No se por qué suena tan milagroso.
Porque los sonidos no se ven, son vibración y energía, ¿pero qué es la materia?... En los enfermos de alzheimer, por ejemplo, la música, implantada en el cerebro mucho antes de que el niño aprenda a hablar, permanece durante largo tiempo después de que las palabras hayan desaparecido.
¿La música continúa estando con nosotros cuando todo lo demás se ha ido?
Sí, calmante y hasta socializante, pues basta con hacerle escuchar a un enfermo una sesión de treinta minutos para que desaparezca la agresión y deje de deambular. ¿Conoce la obra del científico Oliver Sacks?
Sí, maravillosa: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero,Un antropólogo en Marte,Despertares...
Aplicó la música a enfermos de parkinson: "La música - escribe-les permitía el movimiento libre. Se podía ver incluso que cuando se imaginaban la música, sólo pensando en ella, superaban sus impedimentos".
¿Qué significa eso?
Con la música cambian las ondas cerebrales; se da un cambio neurológico profundo.
¿A usted qué experimentos le han llamado más la atención?
Un experimento interesante cuyos resultados se presentaron el año pasado muestra el impacto de un simple metrónomo, es decir, un ritmo, en un enfermo con parálisis cerebral al que dos personas tenían que ayudar a caminar y, simplemente por sincronizarse con un ritmo, al cabo de algunas semanas de entreno parecía otra persona; eso demuestra que se puede llegar a reparar la actividad neuronal por el proceso del ritmo. Y hay una noticia reciente increíble.
¿Buena?
Buenísima. Desde hace algunos meses, en el hospital Mútua de Terrassa han implantado la nueva tecnología de ultrasonidos de alta intensidad (HIFU) para tratar y eliminar tumores tanto benignos como malignos.
¿Funciona?
Los ultrasonidos se están posicionando como la terapia con más futuro para el tratamiento de tumores malignos de hígado, mama, páncreas, riñón y hueso. Se trata de una alternativa precisa, eficaz, segura y no invasiva; una tecnología que se ha probado con excelentes resultados en centros de Estados Unidos y de Asia.
¿Qué me recomienda para dormir como un angelito?
El conde Kaiserling le encargó a Bach una obra que le ayudara a dormir. Las Variaciones Goldberg eran interpretadas por el clavicordista de la corte durante sus noches de insomnio y desde entonces se utilizan como música relajante. Pero queda mucho por investigar, y creo que el poder del sonido va a seguir sorprendiéndonos.
El impacto de la onda
Durante la Segunda Guerra Mundial enviaban a los hospitales norteamericanos, abarrotados de heridos y escasos de personal y calmantes, grupos de música que entretuvieran a los heridos. Fue así como empezaron a observar que los enfermos se recuperaban antes con música que sin ella. A partir de ahí comenzaron a hacer estudios y no han cesado. Hoy ya es posible a través de ultrasonidos, sin cirugía, eliminar tumores (sistema que en España se aplica en el hospital Mútua de Terrassa). En Música y neurociencia: la musicoterapia (Ed. UOC), este investigador y músico expone los fundamentos, efectos y aplicaciones terapéuticas de la música y cita los más recientes estudios.
IMA SANCHÍS - 08/12/2008
Nací en Lleida y vivo en Sant Cugat. Estoy casado y tengo dos hijos. Soy ingeniero en Telecomunicaciones y doctor en Comunicación. Profesor de la Universitat Ramon Llull. Con mis seis hermanos tuvimos un grupo musical de acordeones. Di mi primer concierto a los 5 años
Mi bisabuelo tocaba el acordeón, mi abuelo el saxofón y mi padre hizo la carrera de piano, aunque no se dedicó.
Pero decidió que sus hijos serían músicos.
Sí, a los 3 años nos enseñaba solfeo y a los 6 nos inscribía en el conservatorio. Pronto fuimos una troupe de seis niños de entre 5 y 12 años que tocaban el acordeón, instrumento del que mi padre estaba enamorado, y no lo hacíamos mal: recibimos primeros premios en Francia, Italia, Holanda, Alemania, Finlandia y Bélgica.
La familia Trapp española.
Así nos llamaba. Una de las actuaciones que mi padre me encomendaba, emulando a Mozart, era interpretar al piano una obra conocida con los ojos vendados y con el teclado cubierto con un pañuelo de seda.
Pero la vida le llevó por otro camino.
Sí, hasta que hace cuatro años, a raíz de una situación laboral complicada e injusta, tuve una crisis personal y decidí que a partir de entonces iba a hacer más cosas que me gustaran y a reducir las obligaciones.
¿Y recordó lo bien que se lo pasaba con la música?
Sí, pero la gran pregunta fue: ¿qué habilidades he desarrollado hasta hoy? Entre otras, la investigación. Así junté ambas cosas: estudié ingeniería biomédica y decidí dedicarme a los efectos y aplicaciones científicas del sonido y la música como herramienta terapéutica.
¿Y qué ha averiguado?
El efecto indiscutible y comprobado de la música en los seres vivos, tanto en vegetales como en animales y, por supuesto, en humanos.
¿Vegetales, dice?
La música en invernaderos de semillas influye en una germinación más rápida y de mayor calidad. Y es sobradamente conocido el experimento con las vacas.
Cuénteme.
Se comprobó que las vacas de vaquerías próximas a aeropuertos, sometidas a niveles elevados de ruido, dan menos leche, y que las vacas de establecimientos amenizados con una selección de música clásica incrementan su producción; pero eso es viejo.
Viejo pero sorprendente.
En la actualidad, la musicoterapia se aplica con excelentes resultados en los campos de la educación (parálisis cerebral, síndrome de Down, autismo, hiperactividad...), geriatría (alzheimer, parkinson, enfermos terminales, demencia senil), salud mental, trastornos de alimentación, traumas por abusos..., y también resulta eficaz para la recuperación de las personas afectadas por un infarto cerebral. Hay cientos de publicaciones que avalan lo que le estoy diciendo.
No se por qué suena tan milagroso.
Porque los sonidos no se ven, son vibración y energía, ¿pero qué es la materia?... En los enfermos de alzheimer, por ejemplo, la música, implantada en el cerebro mucho antes de que el niño aprenda a hablar, permanece durante largo tiempo después de que las palabras hayan desaparecido.
¿La música continúa estando con nosotros cuando todo lo demás se ha ido?
Sí, calmante y hasta socializante, pues basta con hacerle escuchar a un enfermo una sesión de treinta minutos para que desaparezca la agresión y deje de deambular. ¿Conoce la obra del científico Oliver Sacks?
Sí, maravillosa: El hombre que confundió a su mujer con un sombrero,Un antropólogo en Marte,Despertares...
Aplicó la música a enfermos de parkinson: "La música - escribe-les permitía el movimiento libre. Se podía ver incluso que cuando se imaginaban la música, sólo pensando en ella, superaban sus impedimentos".
¿Qué significa eso?
Con la música cambian las ondas cerebrales; se da un cambio neurológico profundo.
¿A usted qué experimentos le han llamado más la atención?
Un experimento interesante cuyos resultados se presentaron el año pasado muestra el impacto de un simple metrónomo, es decir, un ritmo, en un enfermo con parálisis cerebral al que dos personas tenían que ayudar a caminar y, simplemente por sincronizarse con un ritmo, al cabo de algunas semanas de entreno parecía otra persona; eso demuestra que se puede llegar a reparar la actividad neuronal por el proceso del ritmo. Y hay una noticia reciente increíble.
¿Buena?
Buenísima. Desde hace algunos meses, en el hospital Mútua de Terrassa han implantado la nueva tecnología de ultrasonidos de alta intensidad (HIFU) para tratar y eliminar tumores tanto benignos como malignos.
¿Funciona?
Los ultrasonidos se están posicionando como la terapia con más futuro para el tratamiento de tumores malignos de hígado, mama, páncreas, riñón y hueso. Se trata de una alternativa precisa, eficaz, segura y no invasiva; una tecnología que se ha probado con excelentes resultados en centros de Estados Unidos y de Asia.
¿Qué me recomienda para dormir como un angelito?
El conde Kaiserling le encargó a Bach una obra que le ayudara a dormir. Las Variaciones Goldberg eran interpretadas por el clavicordista de la corte durante sus noches de insomnio y desde entonces se utilizan como música relajante. Pero queda mucho por investigar, y creo que el poder del sonido va a seguir sorprendiéndonos.
El impacto de la onda
Durante la Segunda Guerra Mundial enviaban a los hospitales norteamericanos, abarrotados de heridos y escasos de personal y calmantes, grupos de música que entretuvieran a los heridos. Fue así como empezaron a observar que los enfermos se recuperaban antes con música que sin ella. A partir de ahí comenzaron a hacer estudios y no han cesado. Hoy ya es posible a través de ultrasonidos, sin cirugía, eliminar tumores (sistema que en España se aplica en el hospital Mútua de Terrassa). En Música y neurociencia: la musicoterapia (Ed. UOC), este investigador y músico expone los fundamentos, efectos y aplicaciones terapéuticas de la música y cita los más recientes estudios.
Autenticidad es estar siempre abierto
Wim Mertens, compositor
IMA SANCHÍS - 01/03/2008
ExtrañoQuizá, uno de los personajes más extraños que he conocido, me costó entenderlo. Ni su vida ni su música son corrientes, hay en él una búsqueda de autenticidad. A los 5 años tocaba el piano y la guitarra de maravilla, de los 8 a los 18 se formó como músico, luego abandonó hasta que tuvo algo que decir. Se le encasilla dentro de la new age, algo que a este saltador de límites debe de irritarle, pero no lo demuestra. Autor de música para películas - El vientre del arquitecto, de Peter Greenaway- y de 25 álbumes, le interesa el directo, donde su piano y sus sonidos vocales conversan con otros instrumentos. El 5 de marzo actuará en el Palau de la Música junto con la violinista Gudrun Vercampt.
55 años. Nací en la parte holandesa de Bélgica y vivo en Bruselas. Estoy graduado en Ciencias Políticas y en Musicología. Soltero, sin hijos. Hay una injusticia global, una política muy agresiva, es básico encontrar la propia perspectiva. La música es vehículo para la trascendencia
¿A qué suena el mundo actual?
La verdadera música escapa a las categorías. Pues nos venden a cada músico en su apartado. La música es un idioma que a veces puede ser muy conservador, recae en las propias tradiciones, pero también puede ser una línea de escape personal y colectiva. La música va directa a las emociones. Yo no quiero afectar a la gente de manera emocional. Mi interés es la interconexión entre personas a través de la música, y eso sólo se puede dar cuando la música llega a su límite, a su expresión máxima.
¿Qué es eso?
Lo emocional de la música es precisamente traspasar el límite; cuando ya no se puede categorizar, entonces todo es más caótico pero también más libre. Busco lenguajes puros.
¿Le parezco muy abstracto?
Sí. Si me permite, le explicaré cómo llegar al límite. Es muy importante redescubrir el elemento vocal. Un instrumento puede ser muy hermoso, pero es algo externo al cuerpo, algo que usamos, mientras que la voz es el propio cuerpo. La voz es el punto de partida de cualquier música: traducimos a otros instrumentos los sonidos de nuestra voz, lo que llevamos en el interior. Usted emite sonido y no palabras…
Yo soy belga, y allí conviven el holandés, el alemán y el francés. A mí me interesa el ritmo de las sílabas, de las palabras, y eso me permite un lenguaje poético y universal, porque usamos la lengua como instrumento pero la voz es lo auténtico.
Es usted extraño, ¿qué le conforma?
Los momentos importantes de mi vida han tenido que ver con puntos de ruptura. Yo, de hecho, hui de la música, no quería ser un profesional. A los 18 años, tras diez años de estudio, decidí abandonar la música.
¿Por qué hizo eso?
Quise estudiar Ciencias Políticas para indagar por qué cada época está definida por una manera de hacer arte. A los 28 años volví a la música, tenía la necesidad de decir algo.
¿Qué?
Trato de buscar ese algo evidente que hay en la música y que se ha olvidado. Antes, la astronomía, la matemática y la música iban juntas, formaban parte de un mismo misterio. Luego aparecieron los pitagóricos y se olvidaron de la música, que pasó a ser algo exclusivo para músicos. Con el tiempo, la música fue utilizada por poderes políticos y religiosos. El último grupo de poder que la ha utilizado han sido las discográficas. Parece que el futuro no será suyo. Una cantante puede colgar su música en internet, ya no hay dependencia de la industria, y eso es mucho más interesante.
¿Sigue usted descubriendo cosas nuevas cuando toca en directo?
La música sólo existe cuando se está tocando. Lo interesante de la música está en ese riesgo del directo. Cuando yo estoy tocando el piano junto a una persona que toca el violín, hay creación, y ese elemento de interactividad es lo que podemos compartir los músicos con el público, piénselo. …
Tomamos cientos de decisiones a la vez y eso es algo que el publico reconoce, todas esas proyecciones simultáneas. La gente va a un concierto porque ese momento único le da energía. Pero vayamos más allá... Vayamos... Cuando cualquiera de nosotros emite un sonido, siempre hay un eco. Todos lanzamos nuestros sonidos y no sabemos cuál será la respuesta, por eso estamos tan expuestos y somos tan frágiles. La fuerza y la expansión están en el intercambio. Apunta usted a un futuro donde el nosotros será más importante que el yo. Sí, lo intuyo sin definirlo en exceso, porque las definiciones aprisionan. Lo único que puedo decir con seguridad es que dentro de este concepto nuevo de comunidad lo importante es expresar cómo se siente uno, ya que de todas formas estamos continuamente emitiendo información con nuestro aspecto, gestos y muecas.
¿Y?
Compartirlo es lo único que podemos esperar, lo único que podemos hacer, pero hay que llevarlo al límite.
¿Ir al límite significa ser auténtico?
Sí, esa necesidad de comunidad siempre va ligada al deseo de ser auténtico. El problema es cuando ser auténtico se considera un absoluto y pierde la relatividad.
¿Qué relatividad?
La de cada momento, autenticidad es estar siempre abierto. Lo mejor que podemos esperar es hallar nuestra voz propia, pero no de forma aislada sino en comunidad; es ese disparo al vacío en espera de respuesta, ese es el mayor bien que como sociedad podemos tener. Entonces, lo que ves es lo que oyes, lo que oyes es lo que ves, nada predomina, todo es apertura. Entonces, la música enlatada no tiene sentido en su discurso. No lo tiene, pero aquí estamos hablando de algo que está más allá de la música, y percibo que todo está formado por los mismos elementos, y eso es lo que busco: la conexión entre lo cotidiano y la música.
¿Qué merece la pena en la vida?
La complejidad. El recuerdo de esta conversación se plasmará en algo que haré en el futuro: esta es la conexión que nunca tenemos en cuenta. Tenerla en cuenta marca la diferencia entre estar dormido y despierto.
IMA SANCHÍS - 01/03/2008
ExtrañoQuizá, uno de los personajes más extraños que he conocido, me costó entenderlo. Ni su vida ni su música son corrientes, hay en él una búsqueda de autenticidad. A los 5 años tocaba el piano y la guitarra de maravilla, de los 8 a los 18 se formó como músico, luego abandonó hasta que tuvo algo que decir. Se le encasilla dentro de la new age, algo que a este saltador de límites debe de irritarle, pero no lo demuestra. Autor de música para películas - El vientre del arquitecto, de Peter Greenaway- y de 25 álbumes, le interesa el directo, donde su piano y sus sonidos vocales conversan con otros instrumentos. El 5 de marzo actuará en el Palau de la Música junto con la violinista Gudrun Vercampt.
55 años. Nací en la parte holandesa de Bélgica y vivo en Bruselas. Estoy graduado en Ciencias Políticas y en Musicología. Soltero, sin hijos. Hay una injusticia global, una política muy agresiva, es básico encontrar la propia perspectiva. La música es vehículo para la trascendencia
¿A qué suena el mundo actual?
La verdadera música escapa a las categorías. Pues nos venden a cada músico en su apartado. La música es un idioma que a veces puede ser muy conservador, recae en las propias tradiciones, pero también puede ser una línea de escape personal y colectiva. La música va directa a las emociones. Yo no quiero afectar a la gente de manera emocional. Mi interés es la interconexión entre personas a través de la música, y eso sólo se puede dar cuando la música llega a su límite, a su expresión máxima.
¿Qué es eso?
Lo emocional de la música es precisamente traspasar el límite; cuando ya no se puede categorizar, entonces todo es más caótico pero también más libre. Busco lenguajes puros.
¿Le parezco muy abstracto?
Sí. Si me permite, le explicaré cómo llegar al límite. Es muy importante redescubrir el elemento vocal. Un instrumento puede ser muy hermoso, pero es algo externo al cuerpo, algo que usamos, mientras que la voz es el propio cuerpo. La voz es el punto de partida de cualquier música: traducimos a otros instrumentos los sonidos de nuestra voz, lo que llevamos en el interior. Usted emite sonido y no palabras…
Yo soy belga, y allí conviven el holandés, el alemán y el francés. A mí me interesa el ritmo de las sílabas, de las palabras, y eso me permite un lenguaje poético y universal, porque usamos la lengua como instrumento pero la voz es lo auténtico.
Es usted extraño, ¿qué le conforma?
Los momentos importantes de mi vida han tenido que ver con puntos de ruptura. Yo, de hecho, hui de la música, no quería ser un profesional. A los 18 años, tras diez años de estudio, decidí abandonar la música.
¿Por qué hizo eso?
Quise estudiar Ciencias Políticas para indagar por qué cada época está definida por una manera de hacer arte. A los 28 años volví a la música, tenía la necesidad de decir algo.
¿Qué?
Trato de buscar ese algo evidente que hay en la música y que se ha olvidado. Antes, la astronomía, la matemática y la música iban juntas, formaban parte de un mismo misterio. Luego aparecieron los pitagóricos y se olvidaron de la música, que pasó a ser algo exclusivo para músicos. Con el tiempo, la música fue utilizada por poderes políticos y religiosos. El último grupo de poder que la ha utilizado han sido las discográficas. Parece que el futuro no será suyo. Una cantante puede colgar su música en internet, ya no hay dependencia de la industria, y eso es mucho más interesante.
¿Sigue usted descubriendo cosas nuevas cuando toca en directo?
La música sólo existe cuando se está tocando. Lo interesante de la música está en ese riesgo del directo. Cuando yo estoy tocando el piano junto a una persona que toca el violín, hay creación, y ese elemento de interactividad es lo que podemos compartir los músicos con el público, piénselo. …
Tomamos cientos de decisiones a la vez y eso es algo que el publico reconoce, todas esas proyecciones simultáneas. La gente va a un concierto porque ese momento único le da energía. Pero vayamos más allá... Vayamos... Cuando cualquiera de nosotros emite un sonido, siempre hay un eco. Todos lanzamos nuestros sonidos y no sabemos cuál será la respuesta, por eso estamos tan expuestos y somos tan frágiles. La fuerza y la expansión están en el intercambio. Apunta usted a un futuro donde el nosotros será más importante que el yo. Sí, lo intuyo sin definirlo en exceso, porque las definiciones aprisionan. Lo único que puedo decir con seguridad es que dentro de este concepto nuevo de comunidad lo importante es expresar cómo se siente uno, ya que de todas formas estamos continuamente emitiendo información con nuestro aspecto, gestos y muecas.
¿Y?
Compartirlo es lo único que podemos esperar, lo único que podemos hacer, pero hay que llevarlo al límite.
¿Ir al límite significa ser auténtico?
Sí, esa necesidad de comunidad siempre va ligada al deseo de ser auténtico. El problema es cuando ser auténtico se considera un absoluto y pierde la relatividad.
¿Qué relatividad?
La de cada momento, autenticidad es estar siempre abierto. Lo mejor que podemos esperar es hallar nuestra voz propia, pero no de forma aislada sino en comunidad; es ese disparo al vacío en espera de respuesta, ese es el mayor bien que como sociedad podemos tener. Entonces, lo que ves es lo que oyes, lo que oyes es lo que ves, nada predomina, todo es apertura. Entonces, la música enlatada no tiene sentido en su discurso. No lo tiene, pero aquí estamos hablando de algo que está más allá de la música, y percibo que todo está formado por los mismos elementos, y eso es lo que busco: la conexión entre lo cotidiano y la música.
¿Qué merece la pena en la vida?
La complejidad. El recuerdo de esta conversación se plasmará en algo que haré en el futuro: esta es la conexión que nunca tenemos en cuenta. Tenerla en cuenta marca la diferencia entre estar dormido y despierto.
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